lunes 18 de febrero de 2008
Los países pequeños en las sociedades modernas no tienen mucho que decir, carecen de todo y su debilidad frente a los poderosos les da un carácter voluble y falto de consistencia, máxime si está en ruinas y deben depender de los demás. Hoy ponen su atención en Europa creyendo que de allí vendrá el bienestar que necesitan. La atomización de este pueblos puede beneficia a la política del imperio capitoste, el clásico divide y vencerás, y mientras les salga gratis, ir incordiando y medrando, cualquier división es buena y no cejarán en el empeño.Los europeos puede que miren a ese territorio como un lugar con mano de obra barata, pero le falta la infraestructura necesaria para emprender el desarrollo mínimo para quitarle las lagañas. Pero el análisis parece correcto: mejor entrar en el juego capitalista, pese a las dificultades, que seguir siendo colilla de ratón, en un país como Servia acabado y sin demasiadas perspectivas.
Lo que está por ver, es el comportamiento de EU para defender a los Kosovares. Lo número cantan y si el peligro de una guerra abierta con la poderosa Rusia pintan en rojo, Europa mirará para otro lado y los de la ONU saldrán pitando de allí con disimulo; Otra cosa es lo que piensa y puede hacer EE UU, que ésta sí que se moja el culo y, da respuestas contundentes al precio que sea.
Kosovo, debería tranquilizar a Servia dándoles garantía políticas de que la situación para los servios y colonos establecidos en su territorio, no sufrirán menoscabo alguno, no se trataría pues, de una negación absoluta a los orígenes históricos, si no de una relación más ventajosa y estable con Europa, de la que a la larga, la misma servia podría sacar partido. Claro que, para movilizar al pueblo es mejor crear una política amiguitos y enemigos que introducir ambigüedad y consenso entre el antes y el después.
Parece lógico que ante las manifestaciones nacionalista que menudean por aquí, en España andemos con la mosca en las orejas pues bajo este manto se ocultan mil desmembraciones, para nosotros dos importantes: Cataluña y el País Vaso, que no disimulan las simpatías por Kosovo e incluso alimentan y nutren sus nacionalismos en este proceso. No se dan cuenta de que no guarda ningún paralelismo, La economía de España está hoy día floreciente y ellos están beneficiándose de esas riquezas, que presumiblemente no ha alcanzado techo de continuar en el seno europeo como hasta ahora, y una segregación cuando menos, representaría un parón inmediato en los asuntos económicos y sociales y una descapitalización de los intereses catalanes en España.

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