Siempre lo mismo: El Jefe suprime silenciosamente a aquellos que le hace sombra, y con él acaba su estilo de gobierno y la continuidad del régimen basado en la figura personal engrasada con propaganda y un partido único que carece de oposición o estructura alternativa.
No sé si el comunismo en algún país, podría tener un futuro desarrollo feliz, pero actualmente adolece de demasiada rigidez en las sucesiones de sus líderes y de las estructuras. Cada cierto tiempo deberían permitir cambios de forma natural, Los hombres agotan las ideas y lo que ayer fueron vítores y clamores unánimes, hoy se convierten en aburridas letanías que a nadie le importa.
Fidel Castro no cae mal del todo y hasta aun se puede sacar una pizca de simpatía a su figura, pero, ¿Quien puede confiar en una sucesión que apenas se conoce y sin carisma alguno?.

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