El sexo no se para en intelectualizar las relaciones entre la pareja: da exactamente igual que te lo montes con una pollina o con la misma Madam Curi, lo que necesita es fogosidad, deseo irreprimible, abandono de la razón, y un primitivo instinto que te dice que, es bueno que cumplas con tu papel, ya sea hombre o mujer. No hay que pensar ni darle un sentido especial, todo lo contrario, debes abandonarte mientras te fundes y acoplas en la relación; malamente vamos si, tratamos de racionalizarlo marcándolo dentro de patrones preestablecidas, el sexo es pura libertad compartida y sin demasiados intervinientes –preferible en pareja—; es importantísimo que ambos participen activamente y se entreguen al juego y el placer. Se trata sin duda del único trato consciente y libre e instintivo que sabemos hacer sin intervención asistida de los poderes fácticos, aunque éstos tratan de ponértelo difícil y complicarlo con sus admoniciones represivas: miedos que se interponen en el acto y que es necesario vencer de inmediato; las reacciones hormonales se encargan de ello, son más fuertes que el pensamiento, la razón queda nublada y los prejuicios que fueron grabando en la conciencia distante. Decía mi abuela: Cuando la de abajo se empina la de arriba no manda, Un torrente va junto a la luz que provecta, intensa pero ciega en los contornos.
¡Menos mal, de lo contrario hace tiempo hubiéramos desaparecido!:
¡Cuidado! –Te dice el padre o la madre
¡Pecado! –Te dice el cura—
¡Actúa en legalidad! –Te dice el gobierno—
Han intentado inculcarlo dentro de la conciencia de toldos los modos posibles, pero la genética se burla con facilidad de las culturas mundanas, los interventores externos no dejarán de ser unos egoístas que tratan de controlarte, de mediatizar y de desvirtuar las relaciones felices que hayas aceptado, para imponerte la procreación según sus normas racionales. Que manía, todos dispuestos a meterse en camisa de once varas y decidir sobre lo que te conviene, creo que son una pandilla de envidiosos reprimidos, que fueron tocados por la impotencia o, simplemente unos hipócritas que dicen lo que no hacen.
Si llegan al fondo de la cuestión estamos perdidos. Que paren de pensar los sabios que nos la pegamos…
"Orgasmo. ¿Qué, cómo, por qué?
Libera del estrés y de la ansiedad. Produce un pequeño trance, una especie de apagón momentáneo del cerebro. Dura unos segundos, pero trae de cabeza a los científicos. Entramos en terreno resbaladizo para conocer las opiniones de los expertos y de 16 personajes sobre el 'fin de la cuenta atrás'"
Yo: faltaría que algún sabio de turno llegue al fondo de la cuestión y, para tener un orgasmo ya no sea necesario ni cirio, ni manipulación alguna: una pastillita de laboratorio patentada y zas: una explosión de las gordas. Que se vendan en farmacias al alcance de unos pocos, el que no tenga dinero a machacársela, como siempre. –Y si la prohíben: a los matuteros de extranjis— Otra alternativa sería retirar los condones obsoletos de las maquinitas expendedoras, y reponerlos con las pastilla orgásmica, aunque de vez en cuando se escuche en clases o en el recreo: ¡Uf, uf, ah, ah, uf, ah, ah…!. Y las madres preventivas para que no haya preñados sorpresa, les aconsejen. –Niños, no olvidarse de tomar la pastillita diaria, o ponérsela junto a la merienda para que no se le olvide—
Inhibir es mejor que reprimir.
No sería ninguna barbaridad, Ya tenemos trigo y otros cereales transgénicos, patatas transgénicas, vacas y otros animales de cuadra, también transgénicos, el hombre pasaría a ser ocupado por su transgénico correspondiente, ¿Que importancia tiene que el quiqui tradicional se convierta en otro transgénico? –Fin de la guarrería: limpieza, pulcritud, asepsia, fuera los contactos por innecesarios, adiós a los contagiosos besos, desaparición de los puticlub de alternes; Fin de los macarras y explotadores del sexo; Las últimas butacas de los cines vacías. Fin de la era irracional donde los asuntos deberían ser compartidos; Fin de los divorcios porque se acabaron los bodorrios, destrucción de la familia. ¡No hay reposo del guerrero… no vamos!
Cuantas y cuantas cosas acabarían de golpe si los orgasmos fueran un asunto de laboratorio.
lunes, 9 de marzo de 2009
martes, 3 de marzo de 2009
LA CRISIS SE PRODUCE CUANDO EL DINERO AGOTA EL CICLO DE SUS POSIBILIDADES
Si pudiéramos repartir todas las riquezas de este mundo de manera que a cada uno de nosotros le corresponda una cantidad similar, daría exactamente igual que te toque un euro y o quince millones, las referencias actuales se perderían de inmediato y todos seriamos igual de rico o de pobres según se mire; los estímulos basados en las diferencias y la organización en la que estamos subidos caerían a niveles cero. Como nadie me puede dar más de lo que tengo no tengo porque hacerles caso, no tengo porqué trabajar, ni estudiar, etc. etc. Una vida con necesidades cero, daría como resultado respuestas cero, Visto así la, igualdad absoluta sería un detonante revolucionario muy activo; Habría que encontrar nuevos valores que establecieran
nuevamente algún equilibrio pues, de lo contrario retrocederíamos a situaciones superadas, que fueron concebidas para una tierra más deshabitada y con una relativa bundancia de alimentos, materias primas y menos materiales manufacturados.
La tendencia natural de los hombres es ceder a las presiones que se producen en nuestro entorno, para no rodearnos de enemigos potenciales, de manera que: si alguien nos pide alguna cosa que está en nuestras manos, tratamos de dársela en la medida de lo posible, así ganaríamos su amistad al tiempo que egoístamente esperaríamos recibir una aportación similar por su parte. Ayudaremos siempre que nos ocasiones demasiados perjuicio; así pues, dentro de la globalidad tratamos de encontrar referencias que nos resitúen en un equilibrio seguro y confortable –tanto das = tanto vales—, donde prime la seguridad personal en la continuidad; pero se producen interferencias constante entre la satisfacción y el deseo, no estamos solos ¿Que damos y que recibimos a cambio? Los reajustes que debemos aplicar son
continuos y ponen de manifiesto nuestra estabilidad emocional y física. Si pudiésemos observar desde fuera el comportamiento individual en toda su dimensión, observaríamos que somos inseguros, temerosos y que carecemos de valores fiables y estables, que en grandes o pequeñas dosis siempre estamos en la crisis que nosotros mismo hemos ido fabricado. No estamos acabados, si no en movimiento.
Como se desprende del anterior racionamiento, todos estaremos en crisis cuando
colectivamente se hayan fabricado necesidades muy superiores a las que podemos generar o consumir. Al no poder satisfacer las peticiones exteriores que cada vez, serían más numerosas y exigentes, tampoco podemos satisfacer nuestras expectativas: tendríamos la sensación de habernos alejado de la realidad en la que nos hemos acostumbrado a vivir, convirtiéndonos en elementos perturbadores y discordantes. No podemos repetir los mismos conceptos que han ocasionado el desequilibrio so pena de agravarlos aun más, no habrá más remedio que meter
la mano en el calcetín y darle una vuelta completa caiga quién caiga. ¿Podemos hacer algo tan drástico sin ocasionar daño al sistema? No lo creo: toda acción trae consigo una reacción y cada uno de nosotros trataremos de poner resistencia a los cambios que nos perjudiquen. El final de un ciclo es su muerte, no se produce una reactivación vivificante aplicando, las mismas recetas que nos hundieron, tampoco dejarlas a medio gas por mucho tiempo, sin que la depresión aumente y suscite una marea de descontento que incite al cambio.
Todas estas cosas me lleva a pensar que la sociedad de consumo, tal y como la conocemos ha muerto o está gravemente herida, no podemos seguir fabricando elementos superfluo indefinidamente, por encima de las necesidades reales, pretendiendo rebasar el punto de saturación natural; en todo caso, se impondría hacer una alto en el camino esperando nuevamente la apreciación del producto: ¿Pero para quién iba destinado? ¿No era precisamente los eslabones de la cadena de fabricación los mismos consumidores? ¿Y no son estos quienes lo rechazan o no pueden pagarlo?, Si paramos o reducimos la fabricación estamos arruinando a los potenciales compradores y cada vez deberíamos i r reajustando hacia atrás, los productos mano-facturados para que darles salida, nos aposentaríamos en la
recepción permanente, mientras por otra parte el descontento iría en aumento.
La sociedad de consumo accidental, pensó que una manera de salir de la crisis, era ampliar los mercados potenciales y crear la sociedad global en el mundo, de manera que: como somos 5.600 millones de compradores, la expansión sería progresiva y duradera; una apreciación demasiado simplista, porque al tiempo que se ampliaba el consumo también se ampliaban las fuentes productivas, el mercado no va en una sola dirección, es recíproco. Lo exótico se hizo común, ya no sería necesario ir a la China para hacernos de un producto de allí, forma parte de nuestro mercado cotidiano. Todo momentáneamente salimos beneficiados por que la competencia abarató el producto en general y la riqueza de elección aumentó nuestras perspectivas confortables. La vuelta al nacionalismo del que partimos, tampoco arreglaría gran cosa, puesto que: si por una parte controlaríamos mejor la producción y el consumo, por la otra: veríamos desaparecerían elementos que hoy están considerados de primera necesidad y, al no tenerlos, habríamos de pagarlos muy caros a los países productores. Dándose una regresión en los mercados y en la confianza depositada para arreglar los problemas de una manera general, y peor aun: ese estancamiento con convierte en un ‘aparte minoritario’, de manera que: cuando los otros países salgan del túnel y hayan tomado como referencias otras
valoraciones, hoy desconocidas, los países soslayados quedarían aislados y la historia los habría superado por completo.
La capacidad productiva, gracias a la tecnología, ha venido aumentando a una velocidad de vértigo y ha hecho posible un aprovechamiento prácticamente integral de las materias primas que utiliza: con muy poco esfuerzo humano ha diversificado la producción, ha aumentado la oferta y abaratado la producción; Una expansión exagerada también traería con sigo una sobre-explotación de los recursos naturales –que n o son ilimitados— Si aumentara de manera progresiva pondría en peligro el equilibrio existente. Hoy día en el mundo dispone de una capacidad intelectual, técnica y memorística tan extraordinaria que han acelerado los proceso productivos en todos los sentidos y con ello el gasto en materia prima. Por otra parte, una
robotización minuciosa que llegara a todos los campos, dejaría al descubierto un panorama complejo difícil de conjugar. ¿Qué hacer con el factor humano comprometido en él toma y daca actual, se le envía al paro eterno? –[¿…?]— ¿Cómo se generan recursos suficientes para que continúe sin hacer nada o haciendo trabajos recreativos, de difícil valoración económica? –[¿…?]— ¿Qué hace la máquina? –[Todo]— ¿Cual sería nuestro objetivo? –Dirigir y observar, para que no se exceda en los límites fijados a priori— ¿Cuántas personas se necesitan para
estos menesteres? –Muy pocas— Luego a medida que avanzamos creamos una incertidumbre mayor y, cuanto más nos acercamos a la máquina tanto más, nos alejamos de los hombres que la crearon, quitamos esfuerzo físico mientras aumentamos inquietud y desorden.
¡Lo que faltaba! Pensando así, si cala en nosotros la idea de que el infra-modernismo industrial es malo. Es que estamos esperando una nueva religión que nos salve y nos diga el camino que tenemos que seguir. Almas atormentadas buscando nuevamente a dios para que purguemos algún pecado inconfesable, nos guie y reconforte en sus seno. O sea, dejarle el mochuelo a otro para que soluciones las contradicciones que hemos creados. Nos sería la primera vez que ocurre, la decadencia de las civilizaciones anteriores, terminaban siguiendo los pasos de un
iluminado que los sumergía en lo más profundo de sus conciencias y de sus inculturas y resultaba muy barato mantenerlos en la miseria.
rafael
jueves, 5 de febrero de 2009
El rebelde no nace se hace
Me convertí en anti sistema el día que recibí la primera bofetada de mi padre.- me dije para adentro: ¡Hostia, esto no me lo esperaba!. Mi vida entonces se encontraba en una democracia perfecta, yo cuando me ponía a llorar a pleno pulmón, me caía como premio una buena dosis de leche materna, ya hacía algunos días que me había dado cuenta del valor del sonido bucal y la presión que podía ejercer sobre los demás pero, en esa temprana edad no distinguía entre sexos y estaba convencido que dando la tabarra a cualquiera de los dos, madre o padre, no me faltaría el chupe calentito. Un buen día que mi madre no estaba en casa. Me dije: ahora le toca a éste y comencé por peteneras intercalando seguidillas sin parar, hasta que vi con mis propios ojos, como le iba cambiando la cara y convirtiéndose en fiera, no se lo pensó dos veces: Zasss… castañazo que me crió. Buaaa… –rompí en llanto—, pero luego lo pensé mejor y me trague mis primeras lágrimas, no fuera que le tomara gustillo y repitiera la dosis. Aprendí desde entonces una lección: Ambos me podían poner calentito, uno el estomago, el otro la cara, y me dije: este tío no es de fiar.
¿Por qué se lo tomaría tan mal cuando era una llamada de mis instintos hambrientos? Los hombres no tenemos paciencia ni espíritu de sacrificio y, saltan como un resorte por cualquier nadería. –Desde mi perspectiva actual pienso que me había cogido ojerizas y envidiaba el lote que me pegaba cada vez que cogía las tetas, que las dejaba como pimientos asados; las que otrora fueran suyas por distinto motivo— Desde ese día cuando estaban juntos y quería mamar, no era tan expresivo, me andaba con pies de plomo ¡Cualquiera se fiaba! Eso sí, cuando él no estaba, me explayaba a mis anchas. –Que bien sienta llorarle a una madre y como te comprende—
Rafael años cuarenta
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