lunes, 9 de marzo de 2009

Sobresexo

El sexo no se para en intelectualizar las relaciones entre la pareja: da exactamente igual que te lo montes con una pollina o con la misma Madam Curi, lo que necesita es fogosidad, deseo irreprimible, abandono de la razón, y un primitivo instinto que te dice que, es bueno que cumplas con tu papel, ya sea hombre o mujer. No hay que pensar ni darle un sentido especial, todo lo contrario, debes abandonarte mientras te fundes y acoplas en la relación; malamente vamos si, tratamos de racionalizarlo marcándolo dentro de patrones preestablecidas, el sexo es pura libertad compartida y sin demasiados intervinientes –preferible en pareja—; es importantísimo que ambos participen activamente y se entreguen al juego y el placer. Se trata sin duda del único trato consciente y libre e instintivo que sabemos hacer sin intervención asistida de los poderes fácticos, aunque éstos tratan de ponértelo difícil y complicarlo con sus admoniciones represivas: miedos que se interponen en el acto y que es necesario vencer de inmediato; las reacciones hormonales se encargan de ello, son más fuertes que el pensamiento, la razón queda nublada y los prejuicios que fueron grabando en la conciencia distante. Decía mi abuela: Cuando la de abajo se empina la de arriba no manda, Un torrente va junto a la luz que provecta, intensa pero ciega en los contornos.
¡Menos mal, de lo contrario hace tiempo hubiéramos desaparecido!:
¡Cuidado! –Te dice el padre o la madre
¡Pecado! –Te dice el cura—
¡Actúa en legalidad! –Te dice el gobierno—

Han intentado inculcarlo dentro de la conciencia de toldos los modos posibles, pero la genética se burla con facilidad de las culturas mundanas, los interventores externos no dejarán de ser unos egoístas que tratan de controlarte, de mediatizar y de desvirtuar las relaciones felices que hayas aceptado, para imponerte la procreación según sus normas racionales. Que manía, todos dispuestos a meterse en camisa de once varas y decidir sobre lo que te conviene, creo que son una pandilla de envidiosos reprimidos, que fueron tocados por la impotencia o, simplemente unos hipócritas que dicen lo que no hacen.

Si llegan al fondo de la cuestión estamos perdidos. Que paren de pensar los sabios que nos la pegamos…

"Orgasmo. ¿Qué, cómo, por qué?

Libera del estrés y de la ansiedad. Produce un pequeño trance, una especie de apagón momentáneo del cerebro. Dura unos segundos, pero trae de cabeza a los científicos. Entramos en terreno resbaladizo para conocer las opiniones de los expertos y de 16 personajes sobre el 'fin de la cuenta atrás'"

Yo: faltaría que algún sabio de turno llegue al fondo de la cuestión y, para tener un orgasmo ya no sea necesario ni cirio, ni manipulación alguna: una pastillita de laboratorio patentada y zas: una explosión de las gordas. Que se vendan en farmacias al alcance de unos pocos, el que no tenga dinero a machacársela, como siempre. –Y si la prohíben: a los matuteros de extranjis— Otra alternativa sería retirar los condones obsoletos de las maquinitas expendedoras, y reponerlos con las pastilla orgásmica, aunque de vez en cuando se escuche en clases o en el recreo: ¡Uf, uf, ah, ah, uf, ah, ah…!. Y las madres preventivas para que no haya preñados sorpresa, les aconsejen. –Niños, no olvidarse de tomar la pastillita diaria, o ponérsela junto a la merienda para que no se le olvide—
Inhibir es mejor que reprimir.
No sería ninguna barbaridad, Ya tenemos trigo y otros cereales transgénicos, patatas transgénicas, vacas y otros animales de cuadra, también transgénicos, el hombre pasaría a ser ocupado por su transgénico correspondiente, ¿Que importancia tiene que el quiqui tradicional se convierta en otro transgénico? –Fin de la guarrería: limpieza, pulcritud, asepsia, fuera los contactos por innecesarios, adiós a los contagiosos besos, desaparición de los puticlub de alternes; Fin de los macarras y explotadores del sexo; Las últimas butacas de los cines vacías. Fin de la era irracional donde los asuntos deberían ser compartidos; Fin de los divorcios porque se acabaron los bodorrios, destrucción de la familia. ¡No hay reposo del guerrero… no vamos!
Cuantas y cuantas cosas acabarían de golpe si los orgasmos fueran un asunto de laboratorio.

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