Bibiaana Aïdo Almagro. Ministra de la Igualdad, nacimiento: 1977 (Alcalá de los Gazules)
"Vamos a trabajar sobre una nueva masculinidad" EL PAÍS - Sociedad - 18-06-2008
Yo: Hay cosas que son inevitables, siempre habrá una cierta interpretación de agresión en las relaciones hombre/mujer, dado el papel que cada cual juega dentro de su sexo. La iniciativa la lleva el hombre, y lógicamente puede equivocarse, ella prefiere actuar con insinuaciones ambiguas ante el varón y muchísimas veces el hombre malinterpreta ese lenguaje, o no se entera.
• En los países de religión musulmana a efectos de evitar atropello y confusiones: a la mujer se le prohíbe estar en los espacios sociales o públicos donde haya hombres, con ropas que marquen y dejen traducir sus curvas, así como, el pelo tapado para no estimular los deseo de estos e incluso, hay sitios donde les obliga a llevar tapada la boca, o un ropaje completo que deja una pequeña rejilla para mirar y respirar. Desde luego existe una separación radical y social entre sexo.
¿Cómo se produce el encuentro entre la pareja existiendo tantas dificultades? De manera sencilla, los padres ponen precio y el gomoso a pagar y ella ni mu.
• En las sociedades occidentales, la igualdad ante la ley de hombre y mujeres es patente, pero no evitará errores y menos, cuando la propaganda común utiliza las reacciones sexuales para vender sus productos, siendo la mujer y el sexo uno de los ganchos que más proliferan y que ponen al alcance de tu imaginación.
¿Cómo se produce el encuentro entre la pareja? Los bailes, las sitas, las presentaciones, el trabajo... Pero no pensemos que resulta gratuito, hay calidad de precios y bellezas en función de la salud económica de los padres, de la posición social donde se mueve, del trabajo y lo que gana y otros tantos intereses confabulados, de su cara bonita etc etc .
Ni tanto ni tan calvo: deberían existir unos códigos sencillos y prácticos del papel que debe jugar cada uno, que ayuden a entender el mundo de la pareja y sus relaciones. De lo contrario, los hombres llevan las de perder, dado que se le puede señalar con facilidad sin garantías si se produjo un ataque forzado o producto de insinuaciones coquetas, pero sobre todo habría que limitar los ganchos sexuales de la propaganda. ¿Cómo proceder...?
En definitiva: el hombre no tiene que ser enteramente igual a la mujer, ambos deberían ser educados conociendo sus diferencias funcionales y de relaciones. Pero nos engañemos, conjugar ambos factores traerá líos: un retroceso en la revolución sexual sin resultados prácticos definitivos; más bien traducirá la imposibilidad de regular algo tan distinto y tan parecido sin lesionar derechos.
Ahí tenemos a una mujer valiente, que va a trabajar sobre la nueva masculinidad, y como la represión de los instintos naturales es preferentemente el arma que se está empleando para dominarnos, nos lloverán las multas si hay interpretación malsana:
“Por una mirada, un mundo; 100€
por una sonrisa, un cielo; 200€
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso” 1.000€
Una simple cuestión de tasa.
Lógicamente nacerían la policía del honor y de la buenas costumbres para vigilarnos.
También se pueden reintroducir el cinturón de castidad, para hombres y mujeres, con liberación previo pago de su importe y en circunstancias honestas dentro del matrimonio. No creo que se atrevan a ponernos las esterillas de los machos cabríos, que huelen a rayos y pinchan parar actuar como inhibidores, mejor la funda sólida de nailon resistente con llave maestra.
¡Pobrecito los machos! Con esto de la emancipación económica de la mujer, la inseminación artificial y las madres solteras, estamos bajando escalones por un tubo
¿Cuando dejaré de ser hombre? –Cuando una mujer diga: Esto serás un hecho—

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