Los señores chupacaras = Aquellos que no tienen una labor definida de lo que hacen, pero se encuentra metidos en el sistema grabándolo en su beneficio, no son intermediarios que puedan justificar su existencia. Muy prescindibles, si el gobierno se decidiera a combatirlos, pero me temo que es precisamente éste el que los protege.
Ejemplos: Las Sociedad General de Autores Española ‘SGAE’, aplica gravamen a productos que nada tienen que ver con ellos, apoyados por el gobierno, han alargado sus tentáculos y se han metidos en otras industrias y tecnologías. Por otro lado en la sociedad de corte occidental, unos son autores y los otros genéricos fabricantes, la división entre unos y otros no resistiría un análisis formal, no se ve una línea divisoria clara entre que es una obra de arte de autor o un trabajo artesano, ambos se apoyan en sofismas cogidos por alfileres, y mientras uno terminado su trabajo se acabó el beneficio otros, seguirán cobrando ‘per saecula saeculorum’ una parte del supuesto ingenio derramado en el producto, mientras toda una organización parásita da pábulo a su existencia.
Debe ser muy bonito vivir del cuento y es lo que infinidad de instituciones hacen, importándole un pepino sus efectos tragaldabas. Como los bancos, que extiende sus redes a la comercialización y venta de los productos corrientes de consumo. De forma que, aunque quieras pagar al contado, ellos están en medio aplicando una tasa por la cara. La forma es sencilla: el comerciante vende un producto de manera aplazada o en metálico, de una u otra manera él recibirá el dinero íntegro, bien sea del banco y del cliente. Le impone dos condiciones: una que la comercialización de la deuda se haga a través de él y otra, que no rebaje el producto por pronto pago. En definitiva, el producto queda gravado como venta aplazada en un 10%, o más y deja pocas alternativas a otras componendas. al gobierno también le viene bien, puesto que el IVA se aplicará sobre una base mayor y, todos contentos.
Otra bonita manera de estrujar el limón, es la aplicación de impuestos por encima de los impuestos, con el achaque de limitar el despilfarro que hacen los gobiernos autónomos o; Eliminar la deuda de una institución sin atajar sus causas fractales de encarecimiento y, aplicar otra tasa a algo que, ni remotamente tiene que ver con ese sector, o sea: marear las cargas fiscales, para conseguir que todo esté los suficientemente caro hasta hacerlo prohibitivo a los salarios corrientes, que no suben nada.
Ya les estará dando vergüenza al gobierno llamar a esto sociedad del bienestar y consumismo, estará intentando buscar un nombre nuevo que se ajuste a la realidad, no me extrañaría que acabe llamándole sociedad del malestar y chupacaras.
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