martes, 21 de diciembre de 2010

El mundo sin moral ni regla de juego acaba liquidándose así mismo:

2010-12-17


· El orden económico no es suficiente para mantener el equilibrio social; contra más importancia se dé al mundo del dinero, más nos iremos alejando de los hombres Y aumentando las diferencias sociales. Paradójicamente existe una invitación constante a que sea éste el exclusivo valor de interrelación, descalificando cualquier otro:

o Se cuantifica y se pone precio hasta en los más mínimos detalles, dado por sentado que con dinero todo estará a nuestro alcance y si él no somos nadie.

· Las leyes del mercado se encuentra en continua lucha de intereses, la oferta y la demanda trata de encontrar el equilibrio perfecto, por la incompatibilidad entre escasez y la abundancia; Esto hace que las valoraciones sean subjetiva y se encuentren sometidas a cambios constantes:

o La paz en los mercados no puede existir y como consecuencia el acceso a los mismos estará limitado por la cantidad de dinero que cada cual tiene y dispone.

Es evidente que se establece una jerarquía de valores entre los hombres, para que unos sí y otros no, en función de valoraciones previas establecidas, tan subjetivas y arbitraria, como las del mercado.

o Fijamos calidades de hombre en función de las necesidades útiles del momento, que también se encuentra en revisión constante. No se trata de compartir sino todo lo contrario, lo exquisito y sofisticado estará al alcance de unos pocos; la razón sumamente sencilla: somos incapaces de producir en abundancia, para que todos quedemos satisfecho, sin menoscabo de las materias primas y de la energía necesaria para su construcción.

· Las leyes tratan de mediar las interrelaciones y fijar equilibrios derramando criterios, para que la paz sea posible a pesar del desorden que ocasionan los continuos cambios, pero a menudo son las propias leyes, las que establecen artificialmente medidas contradictorias y hasta contraproducentes, y la paz social se va al garete.

o Por otra parte, la ley no puede pormenorizar y llegar individualmente a cada uno, son demasiado generales y sujetas a interpretaciones poco clarificadoras; en cualquier caso: una posición muy personalizadas pueden traer mayores conflictos de modo que: las leyes se hacen teniendo en cuenta las mayorías o a élites fuertes y bien organizadas.

· Un gobierno honesto busca la racionalidad en todo momento y el equilibrio perfecto de armonizar y compatibilizar las diferencias, tratando de hacer un mundo mejor, pero los problemas cambian según circunstancias, dejando las racionalidad de las medidas en fórmulas inaplicable o anticuadas, luego, la ley también está sujeta a los avatares del día a día.

o Nadie puede evitar arrimar el ascua a sus sardinas de manera que, aquellos que dictan las leyes comúnmente se favorecen a sí mismo, dejando a los demás con dos palmos de narices

· Las cosas se va complicando y, la responsabilidad sobre los que ocurre se va diluyendo o desfasando con las circunstancias, por mucha voluntad que se ponga, entre lo que queremos y lo que termina siendo, pueden distar abismos infranqueables y difíciles de solventar. No hay cuerpo que resista el paso del tiempo o los cambios que constantemente se producen sin poderlo remediar…

Con tantas dificultades, deducimos lo difícil que resulta llegar al estado de perfección; los cimientos sobre los que basamos el orden y las leyes son acomodaticias y variables, por mucho esfuerzo que pongamos no podremos alcanzar el equilibrio perfecto, quienes nos gobiernan están sumergido en esta incertidumbre.

o Naturalmente todo puede ser mejor o peor, en función de la honestidad, inteligencia, y propósitos de quienes nos gobiernan y si permiten nuestra modesta intervención en sus debates más o menos consensuados, a sabiendas que, el equilibrio no deja de ser inestable y se debe intervenir con frecuencia frenando procesos que aparentemente contaban con gran consenso, pero que a la larga lastrarían libertades o la economía del sistema

· El fiel para saber si vamos por el buen camino o si por el contrario estamos cayendo en el abismo, como se ve, es tan difícil de determinar que debemos de dar un margen de confianza forzosa, dejar pasar un tiempo, para hacer un análisis con la herramienta que disponemos: nuestra memoria histórica; como es natural, estará influida por los acontecimientos ocurridos en nuestra persona, según nos haya ido la fiesta , y será un criterio tan débil que, forzosamente lo debemos consensuarlo con otros para dilucidar la verdad, verdad del ese momento.

· Los programas políticos (ante sala de las leyes) está confeccionados sobres estudios actuales de las necesidades subjetivas, tratan de avanzar a un estado superior organizativo, que nos llene de ilusiones y entusiasmo, que nos ponga a trabajar a todos en esa dirección, convencidos de que lo dice, es aquello que se necesita y debemos apoyar con decisión. Generalmente para captar voluntades se exageran, yendo más allá de lo racionalmente posible y conveniente de forma que, el paso del tiempo los desdibuja y los deshecha.

o Los desencanto son más abundantes que las realidades conseguidas, y los proyectos desechados suele ser la tónica general de cualquier discurso político; Los encantadores de serpientes se van repitiendo en la historia y su silbato, se renueva un y otra vez, cambiando la modulación de la frecuencia, pero cayendo en saco roto, están basados en imaginaciones y sueños cuando no, en puras y simples mentiras. Hay que vender la burra sea como sea y la propaganda resulta mucho más eficaz que la triste realidad.

o La consecuencia directa de esta manera de proceder es que, el producto pasa a lugar secundario mientras que, la propaganda y las exageraciones priman y sustituye la verdad y sus cualidades y terminamos confundidos.

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