viernes, 18 de abril de 2008

PRESAGIOS

El precio real de la vivienda cae por primera vez en los últimos 10 años (según El País)

Los pisos se encarecen un 4% frente al 4,5% que subieron los otros productos

Yo: Si tenemos que ser objetivos y teniendo en cuenta que los salarios subieron un 2,2$, el precio de la vivienda, no ha caído si no que, ha vuelto a subir 1,8%, mientras que el de los productos necesarios, de los que no podemos prescindir, remontaron nada menos que un 2,3%, de seguir así: no tendremos pisos, productos, ni sueldo para hacerles frente. Si a ésta situación se aumenta el número de parados, que tendremos como consecuencia de la caída de los precios y que habrá que darles de comer gratis o robarán, la situación lejos de mejorar puede llegar a ser agobiante.

¿Por qué se dan estas situaciones? Muy sencillo, estamos soportando un nivel de parásitos demasiado alto y unas cargas fiscales por encima de la línea de flotación de los currinches.

Para el Banco Europeo, la mejor medida ante la crisis que nos está cayendo sería: contención de los salarios e inyección de capital público (de nuestros impuestos) a los sectores con perdidas, O sea que, la euforia se acabó y a esperar tiempos mejores. Así pues, el precio del dinero por las nubes, para que no podamos comprar lo necesario y crear inflación, mantener a los parados con algarroba y paja y frenar en seco la superproducción sin ventas.

Se da la paradoja que una sociedad basada en la compra/ventas de productos heterogéneos, sin demasiados fundamentos, accionados por la propaganda machacona, ahora carece del los medios económicos para continuar el derroche. Como no era previsible que una situación así se diera, a todos nos pilla en pelotas y sin demasiadas grasas de reserva. ¿Quién pagará el pato?: Los que están en peor situación económica, los endeudados hasta las cejas y por supuestos los parados, que lo pierden todo.

Se está siguiendo el camino inverso al emprendido por Ford (el fabricante de choches) poniendo los salarios de sus trabajadores a la medida de la producción de sus vehículos, para que, como al final ocurrió, todos los trabajadores terminaran comprando su propia fabricación.

Por que en definitiva todo se reduce a eso, que seamos capaces de consumir los productos que fabricamos en su integridad para evitar excedentes y superproducción, sin que intervengan demasiados agentes perturbadores, o intermediarios que actúan a modo de sanguijuelas. El capitalismo fracasa siempre por el mismo sitio, una ambición desmedida que pone de manifiesto que todos no podemos ser ricos, guapos y poderosos.

Si se persiste en la liberación económica, se necesitan recursos energéticos en grandes cantidades, capaces de continuar con el grado de actividades y desarrollarse hasta el infinito, desarrollo que se está demostrando como una fractal que avanza en todas direcciones dejando sobre el tapete múltiples contradicciones que terminarán por engullirnos.

Desde que los países ricos del ‘GP8’ se lanzaron a la caza y captura de de los mercados mundiales fueron desapareciendo las barreras de contención que mantenía a cada pueblo dentro de sus fronteras, la circulación del capital hizo posible la desubicación de las empresas y de la mano de obra, la materia prima pasó a manos del mejor postor y el mundo global fue posible, por obra y gracia de la libertad económica. De manera que, aumentó el exotismo en los productos de consumo vulgar, (si nos pasamos por cualquier mercado en una sociedad desarrollada, encontraremos gran cantidad de artículos de ‘quinsabeande’, también aumentó la explotación en los países de origen y puede que hasta se elevara las riquezas de la sus habitantes, pero también ha dado paso a la elevación del gasto de la energía y del consumo. –Los países que quedaron al margen de la super-explotación aumentaron la decadencia y olvido— Cada vez se necesita aumentar la explotación de los recursos para satisfacer la demanda. ¿para cuando el crack?

Nos encontramos en un punto de inflación histórico, seguir desarrollándonos carece de sentido: este crisis promete ser superior a la del petróleo de 1971 y el arreglo parcial de un país, carece de significado transcendente, hoy el mundo en su diversidad, está más unidos que nunca y su compostura tiene que ser general y global, so pena de enrocarnos dentro de un nacionalismos que nos mantenga al margen, pero que no evitaría la penuria de sus efectos, sería algo así como ¡Sálvese quién pueda!.

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